Más allá del crimen
Visto con más detalle, el concepto de “asesino serial”, definido como una persona que comete tres o más homicidios con un intervalo de tiempo entre ellos (Durigon 2018), muestra que este fenómeno no es solo una curiosidad morbosa, sino también un reflejo oscuro de la condición humana.
Resulta inquietante cómo el autor Ressler (1992), pionero en el estudio del comportamiento criminal dentro del FBI, explica que “los asesinos seriales rara vez matan por una sola razón; sus impulsos provienen de una combinación de trauma, fantasía y necesidad de control”. También señala que “las motivaciones son variadas y complejas”, aunque muchos casos comparten un mismo patrón: la repetición del tipo de víctima o la forma en que el crimen se lleva a cabo.
El impacto social de estos crímenes es evidente. Generan miedo, rechazo e incluso una curiosa fascinación. A veces se piensan como casos lejanos o excepcionales, pero hay que recordar que estas personas existieron y que sus acciones fueron reales y devastadoras. Por eso vale la pena reflexionar: ¿son hechos aislados o expresiones extremas de problemas que también provienen de la sociedad?
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